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Tomar la decisión de qué queremos ser en el futuro no es fácil. Ahora, si a eso le sumamos el hecho de elegir correctamente, los deseos de la familia o las carreras que estudiarán nuestros amigos, el panorama se complica un poco más.

Según un artículo publicado en www.universia.cl, “un estudio realizado en 2008 por el Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Universidad de Chile reveló que un 30% de las deserciones se atribuyen a una falta de claridad vocacional de los alumnos”.

Es por esto que una orientación vocacional temprana es clave en los alumnos, ya que así pueden ir descubriendo poco a poco quiénes son, reconocen sus potenciales y visualizan su desarrollo como adulto.

Un ejemplo claro de éxito de la implementación temprana de la orientación vocacional es el “Proyecto de Vida Cunco Chico”, que se desarrolla en una escuela rural cerca de Temuco y donde “el proceso ha sido clave para reducir a un 9% la deserción escolar en una escuela donde el 94% de los estudiantes pertenece a familias en condición de vulnerabilidad y cuyos miembros tienen en promedio solo ocho años de escolaridad”, explica una nota de Educarchile.

La iniciativa, en la que son acompañados por un tutor, se basa en tres pilares:

–       Que los alumnos descubran espacios más allá de su entorno cercano

–       Conocerse a sí mismos.

–       Visualizar posibilidades, de tal manera que vean distintos ámbitos en los que pueden desarrollarse en la adultez.

La orientación vocacional está tomando una especial relevancia en los colegios, al ser entendida como un apoyo fundamental para los jóvenes que están tomando decisiones que finalmente tendrán un impacto en el desarrollo de la sociedad.

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